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El doctor le mutiló, adoctrinó, «convirtió» en niña y destrozó su vidaJohn Money utilizó al bebé Reimer para sus experimentos y acabó destrozando a toda su familia Así inventó Money la ideología de género: el bebé que fue su cobaya humana y que acabó suicidándoseLa ideología de género va colonizando rápidamente la sociedad. Cada vez más leyes están siendo aprobadas por todo el mundo en la que los niños son un objetivo prioriatario. Precisamente, la gran ofensiva LGTB que se está realizando en la actualidad está centrada en los llamados “menores transexuales”.Clases en las escuelas, adoctrinamiento de niños, publicidad en las calles y en la prensa. Todo para convencer que el sexo es una construcción social y que el niño a los 4 años elige su “género” por lo que hay que apoyar la ingesta masiva de hormonas y la reasignación de sexo. Sin embargo, los científicos y expertos alertan del daño que se puede hacer los menores.El cirujano plástico Patrick Lappert avisa de que “las cirugías transgénero de cambio de sexo” son “permanentes e irreversibles”. “No hay nada reversible en la cirugía genital: es una mutilación permanente e irreversible de la persona humana. Y no hay otra palabra para ello. Se traduce en la esterilidad permanente. Es una disolución permanente de las funciones unitivas y procreadoras. E incluso el aspecto unitivo de la adherencia sexual se ve radicalmente obstaculizado si no totalmente destruido".Sin embargo, la esencia de la ideología de género se basa en utilizar a los niños, pues comenzó utilizando a bebés como cobayas humanas, cuyas consecuencias fueron terribles. Pero esto es algo que los ideólogos de género ocultan por su macabro origen.

Los macabros orígenes de la ideología de género

 

El inventor de la ideología de género fue John Money, un psicólogo y sexólogo que no se oponía a la pedofilia y que apoyaba todo tipo de prácticas sexuales aberrantes. Y pasó de la teoría de género que promulgaba a la práctica gracias a dos hermanos Bruce y Brian Reimer, con los que experimentó para probar su “reasignación sexual” e intentar demostrar que la identidad de una persona no está fundada en los datos biológicos del nacimiento, sino en las influencias culturales y el ambiente en el que crece. Una vez adultos, ambos se suicidaron tras haber pasado múltiples sufrimientos. Esta historia la recogió John Colapinto en su libro As Nature Made Him. The Boy Who Was Raised as a Girl.
 
 A Bruce, llamado Brenda más tarde,
le mutilaron y le intentaron
"convertir" en chica
 

El 22 de agosto de 1965 nacieron en el hospital St. Boniface de Winnipeg (Canadá) dos gemelos idénticos, Bruce y Brian Reimer. Ambos tenían un problema de fimosis en el pene, por lo que fue necesaria una circuncisión, operación sencilla y de rutina, a la que los padres, Ron y Janet, dieron su consentimiento sin problemas. Pero en la operación se produjo un problema y quemaron el pene de Bruce, que “se separó en trocitos”.

La cobaya humana que estaba esperando
 

Los padres, desesperados, tras una serie de consultas médicas se pusieron en manos de John Money, un médico del que habían oído hablar en la televisión por sus milagros de «reasignación sexual» que llevaba a cabo en el Johns Hopkins Hospital de Baltimore. Money era ya entonces uno de los investigadores en sexología más respetados del mundo.Money, que guiaba la clínica pionera en cirugía transexual de Baltimore, estuvo encantado de ocuparse del pequeño. Bruce era la cobaya que él estaba esperando para demostrar la bondad de sus teorías, un pequeño varón sin pene al que podía transformar en una niña.Este doctor se caracterizaba por animar a sus pacientes a experimentar con todo tipo de deseo sexual, incluida la «lluvia dorada» (orinarse encima durante la relación sexual), la coprofilia, las amputaciones y el autoestrangulamiento. Para Money no eran perversiones, sino «parafilias».

El doctor "me parecía un dios", dice la madre
 
Hasta conocer a Bruce, el campo de acción de Money se había limitado a los hermafroditas. El niño fue para él su ocasión dorada. Cuando Ron y Janet, que entonces tenían sólo 20 y 21 años, le conocieron, se quedaron fascinados por el personaje. «Me parecía un dios», dice ella.
 
John Money, iniciador de la ideología de género,
puso en práctica su teoría destrozando
la vida a una familia entera
 

El médico les explicó que le podía dar al niño una vagina que funcionara perfectamente, pero que necesitaba su colaboración para que Bruce se convirtiese en niña. Era importante que la vistieran como una niña, que no le cortaran el pelo, que hicieran lo posible para que ella se sintiera “una ella” y no “un él”. Así tendría una vida feliz.

Primer paso: castrar al niño
 

El 3 de julio de 1967 Bruce fue castrado por el Dr. Howard Jones, un colaborador de Money que seguidamente lo abandonó para emprender una profesión más remunerativa: abrió en Virginia la primera clínica para la fecundación in vitro. De este modo, Bruce se convirtió en Brenda. Durante los primeros años, Ron y Janet se lanzaron de cabeza en esta empresa.Pero algo no iba bien. La pequeña Brenda ignoraba las muñecas que le regalaban, adoraba pelear con sus amiguitos, construía fuertes en lugar de peinarse delante del espejo. En el baño, hacía pipí de pie. Los primeros años de colegio empeoraron muchísimo la situación. Brenda empezó a ser especialmente violenta y la suspendieron.Mientras tanto, en 1972, Money publicó su libro Man & Woman, Boy & Girl (Hombre y Mujer, Niño y Niña), en el que puso al mundo al corriente del extraordinario «caso de los dos gemelos». El volumen describía el experimento como un «rotundo éxito». Era la «prueba concluyente» de que «no se nace varones o hembras, sino que uno se convierte en varón o en hembra». Todo el mundo le alababa. Prensa, todas las feministas e incluso sus compañeros.

El mundo adoptó la nueva ideología
 

Sólo un desconocido investigador llamado Milton Diamond se atrevió a expresar su perplejidad ante el caso. Pero fue ignorado. Al contrario, «el caso de los gemelos de Money fue decisivo para que se aceptara universalmente no sólo la teoría según la cual los seres humanos son, cuando nacen, psicosexualmente modelables, sino también la cirugía de reasignación sexual como tratamiento para los niños con genitales ambiguos o dañados. El método, que antes se realizaba sólo en el Johns Hopkins, se difundió rápidamente y hoy se lleva a cabo en casi todos los principales hospitales del país».Brenda seguía comportándose «como un marimacho», defendía a su hermano en las peleas y le costaba estar con sus amigas. Periódicamente, los dos hermanos iban a la clínica de Money para ser sometidos a unos estresantes test psicológicos. Durante estas sesiones, a los dos gemelos de seis años se les mostraban imágenes de sexo explícitas «para reforzar su identidad/rol de género».Los dos hermanos estaban obligados a simular actos sexuales entre ellos. En una ocasión, el Dr. Money «les hizo una foto con una Polaroid». Para Brenda, estas sesiones, a las que se tenía que someter también sola, eran una tortura. En sus sueños imaginaba que era un veinteañero «con bigotes», pero tenía miedo de decírselo a sus padres por temor a desilusionarlos.De hecho, Ron y Janet, frustrados por el comportamiento de la niña, intentaban por todos los medios aplicar los consejos de Money: se paseaban desnudos por la casa, iban a campamentos de nudistas, presionaban a la pequeña para que asumiera actitudes femeninas. Todo ello les llevó a un agotamiento nervioso: Janet intentó suicidarse, Ron empezó a beber.

 

"Brenda" comenzó a tener instintos suicidas
 

Money, mientras tanto, publicó un nuevo libro de éxito (Sexual Signatures, "Características sexuales") en el que volvió a hablar de Brenda, que «estaba atravesando felizmente su infancia como una verdadera chica». La realidad es que Brenda, con once años, empezó a tener instintos suicidas. Los asistentes sociales y los médicos de su ciudad entendieron que algo no iba bien, pero la fama de Money era demasiado grande para poder ensombrecerla.A los doce años empezó el tratamiento con estrógenos para hacer crecer el pecho. En la última visita que tuvo en el estudio del Dr. Money tuvo un encuentro con un transexual que le magnificó las ventajas de la operación quirúrgica de cambio de sexo. Brenda huyó y les dijo a sus padres que si la obligaban a volver «se suicidaría».

 

El documental de la BBC que fue completamente ignorado
 
Aunque ya alejada del médico, Brenda siguió teniendo una vida difícil. En el colegio la llamaban «gorila» y algunos periodistas empezaron a interesarse en ella. En 1977, un equipo de la BBC fue a Winnipeg para hablar con sus médicos. Todos confirmaron la misma impresión: Brenda no era la «chica feliz» de la que hablaban los best-sellers de Money.
 

Dr Money y el niño sin pene. (Ideología de género) from Alfonso Asensio on Vimeo.El mismo doctor, contactado por la BBC, se negó a ver a los periodistas, cerrándoles la puerta en las narices. El documental, titulado The First Question (La primera pregunta), emitido el 19 de marzo de 1980, pasó inadvertido.

 

El "alivio" de conocer la verdad
 

Algunos días antes, el 14 de marzo, Ron le había revelado a su hija su historia, Brenda «se sintió aliviada» porque por fin entendió que «no estaba loca». La primera pregunta que le hizo a su padre fue: «¿Cuál es mi nombre?».Brenda decidió volver a su sexo biológico. Eligió llamarse David porque este es el nombre «del rey asesino de gigantes de la Biblia», el niño que combate y vence al poderoso Goliat. Empezó a inyectarse testosterona, le crecieron los primeros pelos en el rostro, a los dieciséis años se sometió a la primera operación para la creación del pene. Mientras esperaba la mayoría de edad, permaneció escondido dos años en el sótano de su casa. A los veintidós años se sometió a una faloplastia y, dos años después, tuvo su primera relación sexual. Pero aún era profundamente infeliz.En el verano de 1988 David hizo «algo que no había hecho antes: acabé rezando. Dije: “Tú sabes que he tenido una vida terrible. No tengo intención de quejarme contigo porque Tú debes saber porque me estás haciendo pasar por todo esto. Podría ser un buen marido, si se me diera la posibilidad”». Dos meses después conoció a Jane, una madre soltera que había tenido tres hijos de tres hombres distintos. Se enamoraron. Se casaron el 22 de septiembre de 1990.

 

El declive de Money
 

Milton Diamond, el primer investigador que contestó las tesis de Money, asestó un duro golpe a su credibilidad. Money, aunque ya no hablaba del caso de los gemelos, seguía sosteniendo las tesis de género que continuaron facilitándole grandes financiaciones, también públicas.

Diamond, después de haber conocido a David, escribió un artículo para desvelar la realidad sobre el “caso de los dos gemelos”. La tesis del texto era que, aunque la educación tenía un papel importante al plasmar la identidad, ésta es fruto del dato biológico concedido por la naturaleza. Diamond tardó dos años en encontrar una revista que aceptara el texto y cuando apareció fue una bomba.
 
David, nacido como Bruce
y después llamado Brenda,
se acabó suicidando en 2004
 
Se destapa la verdad
 

Para Money – «Hot Love Doctor» (Doctor Amor Caliente, ndr), como lo llamaban los periódicos – empezó el declive. En el Johns Hopkins se nombró como director de psiquiatría a Paul McHugh, un católico orgulloso de serlo, que puso en marcha una investigación sobre cincuenta transexuales tratados en la clínica para la identidad sexual del Hopkins desde su fundación en 1966. Ninguno de ellos había sentido ningún beneficio. Se cerró la clínica, a pesar de las inútiles protestas de la comunidad transgender.

 

La familia Reimer nunca sanó
 

Los demonios no dejaron de perseguir a la familia Reimer. Solo Ron, después de un periodo difícil vinculado al alcohol, consiguió retomar las riendas de su vida. Janet siguió sufriendo profundas crisis depresivas.Brian tuvo varios fracasos matrimoniales y pasó por las drogas y el alcohol. Se suicidó en 2002. David, después de la muerte de su hermano, no fue el mismo. La empresa en la que trabajaba cerró, peleó con su mujer. El 4 de mayo de 2004 condujo hasta un parking aislado y se disparó en la cabeza. Tenía 38 años.

 

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Richbell Meléndez. Laico católico dedicado tiempo completo al apostolado de la Apologética y subdirector de la Escuela de Apologética Online DASM.

 

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Por: P. Vincent Serpa OP

 

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Pregunta:

La mayoría de las personas homosexuales sienten que nacieron así y no pueden cambiar su orientación. Son rechazados por la sociedad y las comunidades religiosas. ¿Cómo podemos ser más como Jesús y aceptar a los rechazados?

 

Respuesta:

Aceptar el comportamiento pecaminoso de otras personas no les hace ningún bien. Señalar la pecaminosidad no es rechazarlos: es rechazar lo que es malo. Nos debemos la verdad. El hecho de que algunas personas con atracción por personas del mismo sexo sientan que nacieron con tal inclinación no significa que sea así. No hay pruebas para tal suposición. Estas personas asumen que nacieron homosexuales porque no recuerdan haberse sentido nunca de otra manera. Lo que sí sabemos es que por alguna razón estas personas no se han identificado con el padre de su sexo. El giro predominante que nuestra cultura le da a esta dinámica es que la cultura debe adaptarse a las necesidades que estas personas perciben que tienen: vivir como si el comportamiento que tales sentimientos sugieren fuera bueno y debería ser la norma para ellos.

 

Nuestra cultura insiste en que todos tienen derecho a la gratificación sexual. No importa el contexto; deja que el placer sea la guía.

 

La mayor falacia en tal proposición es que si alguien sugiere lo contrario, está juzgando y rechazando a esas personas directamente, como cuando preguntas cómo podemos ser más como Jesús y aceptar a los que son rechazados. Jesús nunca aceptó el comportamiento pecaminoso. Sí aceptó a los pecadores arrepentidos y siempre los amó, incluso en sus momentos más pecaminosos.

 

¿Cuál es el contexto en el que Jesús nos importa? ¿Cuál es el hecho más importante que sabemos acerca de Jesús en relación con nosotros? ¡Es Viernes Santo! El Viernes Santo no es solo el día en el que Dios reveló más sobre sí mismo que en cualquier otro momento de la historia de la creación, también es nuestro contexto como seguidores de Jesús. Es en la cruz donde Jesús nos muestra cómo vivir. Allí nos muestra lo que constituye el amor: el sacrificio. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Marcos 8:34).

 

Que Dios amaría a sus criaturas lo suficiente como para convertirse en una de ellas y luego sufrir y morir por ellas está más allá de nuestra capacidad de comprender plenamente. Sin embargo, en la medida en que podamos apreciar lo que es sufrir, podremos apreciar ese amor. A cada uno de nosotros se le da la oportunidad de ganar tal aprecio a través de las cruces que él nos permite tener. Muchos cruces diferentes impiden que las personas se involucren en la vida matrimonial normal y, por lo tanto, en el placer genital. La homosexualidad es solo uno de ellos. Solo cuando miramos nuestra situación humana en su contexto adecuado, el contexto del Viernes Santo, podemos reconocer nuestro lugar en él. Solo aceptando la cruz de la atracción por el mismo sexo y ofreciéndola en respuesta a su auto-donación, esa persona conocerá el abrazo total de sus manos llenas de cicatrices de uñas.

 

Es cuando aceptamos la cruz en nuestras vidas y alentamos a otros a llevar la suya que nos parecemos más a Jesús, ¡no cuando diluimos sus expectativas de nosotros!

 

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Por: Richbell Meléndez

 

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¿Es cierto que la Biblia, y por lo tanto Dios, bendice todo tipo de amor, incluido el homosexual?

 

“Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.” Genesis 1, 27

 

 

“Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardecío y amaneció: día sexto.” Genesis 1, 31

 

Dios, en la Biblia, crea haciendo diferencia. En el corazón de la creación hay un proceso de separación y diferenciación. El crecimiento celular también se produce de esta manera: las células crecen dividiéndose y diferenciándose. Dios crea "separando": la luz de la oscuridad, el día de la noche, el agua de la tierra seca... Este proceso alcanza su punto culminante en la creación del hombre y la mujer.

 

Cuando, en el sexto día, Dios contempla la obra de la creación, su mirada se llena de asombro: "Estaba muy bien” precisa el texto, poniendo en el centro de nuestra atención el diseño original de Dios y la verdad más profunda del hombre y la mujer. Así, desde su primer origen, la humanidad se describe como articulada en la relación entre lo masculino y lo femenino.

 

No es casualidad que entre las formas que Dios eligió para revelarse al pueblo a lo largo de la paciente y dolorosa pedagogía de la historia de la salvación, la referencia a la alianza entre el hombre y la mujer sea particularmente recurrente.

 

 

Basta pensar en el Cantar de los Cantares, donde el amor entre el novio y la novia se refiere al amor infinito de Dios, que oscila constantemente entre la experiencia humana y la espiritual. Impregnado de pasión, ternura, corporeidad y concreción, el Cántico, precisamente por eso, ha sido valorado para expresar el amor que une a Dios con su pueblo y a Cristo con la Iglesia.  El mismo lenguaje reaparece en las páginas de los profetas (Isaías, Ezequiel, Oseas...): en sus palabras, la nación de Israel es comparada con la novia que se aleja para buscar la vida y la felicidad en otro lugar, mientras que Dios adopta los rasgos del novio traicionado, afligido, celoso, pero siempre profundamente apegado a la humanidad que ha formado.

 

La herida del pecado

 

La bondad del plan original de Dios queda expuesta a las heridas del pecado  (Gen 3), cuyo primer efecto es precisamente el de distorsionar la relación, socavando lo que une a la humanidad con Dios, y en la humanidad, lo que une al hombre con la mujer. Amenazado por el pecado, el amor queda ensombrecido por el egoísmo y el instinto de dominación del otro. La diferencia y la complementariedad originales se convierten en un espacio habitado por el conflicto y la acusación, agravado además por la desarmonía entre el hombre y Dios. Estos elementos de desorden, descritos con enorme sutileza en las páginas de la Escritura, son los mismos que operan en la sociedad contemporánea y que la Iglesia identifica en esa tendencia a borrar cualquier diferencia entre lo propiamente masculino y lo femenino, considerando esta preciosa herencia simplemente como el efecto de un condicionamiento histórico-cultural. Las consecuencias son graves: ponen en cuestión la identidad profunda de la persona, la familia, la célula fundamental de la sociedad y el ejercicio ordenado de la sexualidad.

 

La última palabra

 

Sin embargo, sería un grave error atribuir la última palabra a la "herida" o al pecado. La última palabra la tiene el "Verbo hecho carne", Cristo, que al asumir la condición humana la ha curado de raíz. En Cristo, la rivalidad, la enemistad y la violencia que desfiguran la relación del hombre y de la mujer son superadas y vencidas: " Distintos desde el principio de la creación y permaneciendo así en la eternidad, el hombre y la mujer, injertados en el misterio pascual de Cristo, ya no advierten, pues, sus diferencias como motivo de discordia que hay que superar con la negación o la nivelación, sino como una posibilidad de colaboración que hay que cultivar con el respeto recíproco de la distinción." (Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y en el mundo, 12).

 

En este sentido, el Nuevo Testamento no deja de retomar la imagen de la novia y el novio, señalando modelos en los que se cumple el plan original: baste pensar en María, en cuya feminidad se recapitula y transfigura la condición de Israel; en Cristo, que revive con los creyentes las páginas de la relación sufrida entre Dios y el pueblo. Pensad también en el conocido pasaje del apóstol Pablo que, dirigiéndose a los hermanos de Corinto, se expresa en estos términos: " Celoso estoy de vosotros con celos de Dios. Pues os tengo desposados con un solo esposo para presentaros cual casta virgen a Cristo. " (2 Co 11, 2). La misma imagen cierra todo el relato bíblico cuando, en el epílogo del Apocalipsis, la comunidad-novia y el Espíritu que la asiste imploran la venida del Cristo-novia: "Ven Señor Jesús" (Ap 22, 20).

 

Distintos desde el principio de la creación, por tanto, lo masculino y lo femenino pertenecen ontológicamente a ella y hacen de la relación complementaria esa "cosa muy buena" que permite que el rostro de Dios siga brillando en su luminosidad.

 

La Biblia y la homosexualidad

 

El hecho de que el término "homosexualidad" no haya surgido hasta el siglo XIX no debe llevarnos a afirmar que la Biblia no tiene nada que decir al respecto. Muchas situaciones que desafían al hombre contemporáneo eran desconocidas en la época en que se compusieron los libros de la Escritura, pero esto no resta valor a la Sabiduría de la Palabra y a su capacidad de guiar el corazón humano hacia la verdad del ser y del actuar.  Dicho esto, veamos brevemente los textos que tienen alguna referencia al comportamiento y los actos entre dos personas del mismo sexo.

 

El Antiguo y el Nuevo Testamento son unánimes en su posición: el comportamiento homosexual, en sus diversas variantes, es una expresión de desorden y una dramática distorsión del orden divino.  Nos centraremos en seis pasajes: tres del Antiguo Testamento (Génesis 19, 1-25 ; Lev 18, 22 y 20,13) y tres del Nuevo Testamento (Rom 1, 26-27; 1 Cor 6, 9-11; 1 Tim 1, 8-11).

 

Génesis 19, 1-25 y Levítico 18 ,22 ; 20, 13

 

El Antiguo Testamento aborda esta cuestión en dos circunstancias: en el primer caso se trata de un texto narrativo, en el segundo de dos normas pertenecientes a la llamada "ley de santidad" que regula la vida social y litúrgica del pueblo de Israel.

 

Génesis 19,1-25. El juicio del autor sagrado sobre el comportamiento de los habitantes de Sodoma es inapelable. En el hecho de que los jóvenes y los ancianos pidan arrogantemente a Lot que les entregue a los invitados para poder abusar sexualmente de ellos, el texto ve el ápice de un desorden que exige una intervención radical. Los ángeles van a Sodoma con un objetivo preciso: verificar si el grito que ha llegado a Dios corresponde o no a la realidad de las cosas.

 

 

Esto se expresa claramente en Génesis 18, 21: " Ea, voy a bajar personalmente, a ver si lo que han hecho responde en todo al clamor que ha llegado hasta mí, y si no, he de saberlo.»".  En el centro de la cuestión no está el tema de la hospitalidad, ni el de la violencia contra dos extraños, sino el de un mal que ha llegado a su clímax y que se expresa en la escena de Génesis 19. La gravedad de la situación se acentúa aún más por el hecho de que alrededor de la casa de Lot se agolpan "jóvenes y ancianos, todo el pueblo" (vers 4). Su comportamiento es todo menos incidental en la historia: es lo que expresa la gravedad del pecado de los habitantes de Sodoma.

 

Levítico 18, 22. Las normas del capítulo 18 deben entenderse a la luz del vers 3: " No hagáis como se hace en la tierra de Egipto, donde habéis habitado, ni hagáis como se hace en la tierra de Canaán a donde os llevo; no debéis seguir sus costumbres. ". En la cultura cananea, la práctica de la idolatría alcanzaba desórdenes tan graves que violaba el derecho y la moral de la familia. Es precisamente la moral familiar lo que la ley de Dios pretende proteger. Entre la veneración de Moloch y el bestialismo se menciona el comportamiento de los que "se acuestan con un hombre como se acuestan con una mujer", al principio de la lista.

 

Según el texto, el desorden introducido por tales acciones en el equilibrio de la creación es tal que " el país ha vomitado a sus habitantes." (vers 25). El mismo tono se repite en Levítico 20, 13.

 

El radicalismo presente en los textos del Antiguo Testamento puede encontrarse en los pasajes del Nuevo Testamento. La referencia al original griego es especialmente valiosa en este caso.

 

Romanos 1,26-27

 

Por eso, Dios los entregó a pasiones degradantes (pathê atimias): sus mujeres (thêleiai) cambiaron la relación sexual natural por la que es contraria a la naturaleza (para physin); igualmente los hombres (arsenes), habiendo dejado la relación natural con las mujeres, se inflamaron (vb.  ekkaiomai) con pasión inmoderada (orexei) los unos con los otros, realizando la turpitud (aschemosynen) hombres con hombres, recibiendo en sí mismos el contra-salario (antimisthian) debido a su engaño (plane).

 

Pablo es muy explícito en este pasaje. El comportamiento homosexual es una de esas "pasiones degradantes" que atentan contra la dignidad de la persona humana. Estos dos versículos representan el único punto de toda la Biblia en el que se consideran los actos homosexuales en su doble matiz: actos de hombres con hombres y actos de mujeres con mujeres.  Si es cierto que Pablo acaba de estigmatizar la insensatez del hombre que, adhiriéndose a la idolatría, ha cambiado " cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez del Creador" (1, 25), también es cierto que el objetivo de los versículos 26-27 es mostrar a qué distorsiones puede exponerse el orden de la creación, cuando el hombre pierde la verdad ontológica de sí mismo y de la realidad creada. El texto griego, al utilizar los términos arsen/thely (masculino/femenino) en lugar de gyne/aner (hombre/mujer), pone de manifiesto la ruptura del orden genético, que se acentúa aún más con el doble uso de la expresión para physin (contra natura). El lenguaje del Apóstol es específico: utiliza términos que sólo aparecen aquí en todo el Nuevo Testamento: ekkaiomai (ardor) y orexis (lujuria, pasión desmedida), subrayando la fuerza compulsiva que puede desatarse en el hombre.

 

Otros dos sustantivos, aschemosyne (vergüenza, acto sucio) y antimisthia (literalmente, contra-salario, falsa recompensa), que también se encuentran en Apocalipsis 16, 5 y 2 Corintios 6, 13, evocan el círculo vicioso en el que el hombre se encuentra preso. El uso de la palabra plano (engaño) es significativo y da una connotación irónica a la alusión paulina: los que se adhieren a ese comportamiento se encuentran doblemente engañados, por su propia pasión y por la ofuscación de la verdad.

 

1 Corintios 6, 9-11

 

¿O es que no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los inmorales (pornoi), ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados (malakoi), ni los varones que se aparean con varones (arsenokoitai), ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los ladrones heredarán el reino de Dios. Y así eran algunos de ustedes; pero han sido lavados, han sido santificados, han sido hechos justos en el nombre del Señor Jesucristo....

 

Los diez vicios de la lista de Pablo entran en la categoría de adikoi, los injustos.  Seis de estos vicios ya han sido mencionados en 1 Corintios 5, 11. La nueva lista se diferencia de la anterior por la amenaza ("no heredarán el reino de Dios") y por la ampliación de la desviación en el ámbito sexual y relacional. Hay dos términos que nos interesan de cerca: el término arsenokoitai (que encuentra aquí y en 1 Timoteo 1, 10 las únicas menciones en todo el Nuevo Testamento) y el término malakoi.

 

Arsenokoitai es una palabra compuesta por arsen (masculino) y koite (cama, coito). El hecho de que este término, en toda la literatura del primer siglo, sólo se encuentre en los textos paulinos y en los textos del judaísmo de la diáspora sugiere que deriva de los dos textos de Levítico 18, 22 y 20, 13 que condenan tal comportamiento sexual. Sin embargo, es posible que el término se entienda también en el contexto de la prostitución masculina: de hecho, en las ocurrencias posteriores al siglo II se encuentra junto a vicios o trastornos de carácter económico.

 

Malakoi es un término que se refiere, en un sentido amplio, al afeminamiento: puede referirse tanto a los hombres perezosos como a los que se toman la vida a la ligera, a los cobardes como a los que se entregan al vino y al sexo, a los que consienten pasivamente las relaciones sexuales con otros hombres y a los chicos que intentan hacerse más atractivos para las mujeres y los hombres. Indica, en otras palabras, un complejo de comportamientos, actitudes y hábitos que expresan en el hombre la presencia de una "distonía" acentuada y subrayada con la masculinidad que le es propia por naturaleza.

 

A la vez que expresa un juicio radical contra ese comportamiento, Pablo recuerda a sus oyentes que es posible un camino de conversión. La comunidad a la que se dirige es una prueba de ello: "Así eran algunos de vosotros". La adhesión a Cristo permite caminar más allá de las heridas y distorsiones personales: su Gracia tiene el poder de "lavar", "santificar", "hacer justo", revigorizando una voluntad que, bien dirigida, puede contribuir eficazmente al equilibrio personal y relacional.

 

1 Timoteo 1, 9-10

 

La ley no ha sido instituida para los justos, sino para los injustos y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los sacrílegos y profanadores, para los parricidas y matricidas, para los asesinos, los fornicarios, los machos que se aparean con machos (arsenokoitais), los comerciantes de hombres, los mentirosos, los perjuros y cualquier otro vicio que se oponga a la sana doctrina...

 

La declaración del autor sagrado (en este caso no es Pablo, sino uno de sus discípulos), tiene como objetivo reafirmar la total diferencia entre el camino indicado por Cristo y el indicado por la Ley mosaica. Si el primero ha introducido en el mundo la lógica de la santidad y de la gracia, el segundo sólo sirve para contener los daños de la bajeza y del desorden introducidos por el hombre: la lista de estos desórdenes (¡se mencionan 14!) ocupa la lista del Decálogo, mostrando cómo tales comportamientos están totalmente en oposición al camino trazado por Dios.

 

"si condenó a la destrucción las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas como ejemplo para los que en el futuro vivirían impíamente; y si libró a Lot, el justo, oprimido por la conducta licenciosa de aquellos hombres disolutos”2 Pedro 2, 6-7

 

La segunda cita se encuentra en el libro de Levítico 18, 22 " No te acostarás con varón como con mujer; es abominación. ".

 

" Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos. " Levítico 20, 13

 

En el Antiguo Testamento, la actividad homosexual estaba fuertemente asociada a los cultos religiosos idolátricos [véase, por ejemplo, 1 Reyes 14, 24 ; 15, 12].También existe la prostitución femenina de culto. De hecho, la palabra "abominación" utilizada en referencia a los actos homosexuales en el Levítico es una traducción de la palabra hebrea tow' ebah, descrita en los diccionarios como algo moralmente repugnante que tiene fuertes connotaciones idolátricas. Por esta razón, algunos estudiosos creen que la condena en el Levítico se refiere principalmente a la idolatría, más que a la homosexualidad en sí. Esta interpretación, sin embargo, es incierta y cuestionable.

También se puede citar Jueces 19, 23-26, que presenta un incidente muy similar al de Sodoma: " El dueño de la casa salió donde ellos y les dijo: «No, hermanos míos; no os portéis mal. Puesto que este hombre ha entrado en mi casa no cometáis esa infamia.

 

 

Aquí está mi hija, que es doncella. Os la entregaré. Abusad de ella y haced con ella lo que os parezca; pero no cometáis con este hombre semejante infamia.»

 

 

Pero aquellos hombres no quisieron escucharle. Entonces el hombre tomó a su concubina y se la sacó fuera. Ellos la conocieron, la maltrataron toda la noche hasta la mañana y la dejaron al amanecer.

 

 

Llegó la mujer de madrugada y cayó a la entrada de la casa del hombre donde estaba su marido; allí quedó hasta que fue de día. " En este caso, el atropello provoca incluso una guerra civil.

 

Conclusión

 

Creo que si terminaste de leer este artículo no te debe de quedar dudas que Dios condena la homosexualidad en su Palabra escrita en determinados textos.

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Richbell Meléndez, laico católico dedicado a la apologética, colaborador asiduo de distintas páginas de apologética católica y tutor de la escuela de apologética online DASM.

 

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 Martin Zavala
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